Un repaso por la situación actual del Proyecto Satelital Argentino y los lineamientos para un nuevo desarrollo, en un contexto de cambios acelerados en las telecomunicaciones a nivel global y regional.
Por Ing. Miguel Ángel Pesado –

Antecedentes
El Proyecto satelital concebido en el marco de la Ley 27.208 preveía la construcción y lanzamiento del Arsat 3 y continuar con la construcción y lanzamiento de sucesivos satélites, en un orden de tareas ininterrumpibles y con poco margen de apartamiento de su diseño inicial, sin previsión de caminos alternativos en su implementación ante eventualidades en su desarrollo.
La dinámica del sector de las telecomunicaciones satelitales y el avance de los servicios, tanto terrestres como espaciales, imponen actualizaciones y adaptaciones en respuesta a la evolución de las tecnologías.
El Plan satelital Argentino, contenido en la Ley 27.078, se desdibuja y pierde sentido si no se actualiza y se acomoda a la dinámica que impone la demanda y evolución de los servicios de telecomunicaciones.
De nada serviría un Plan satelital si no es concordante y complementario con las redes de telecomunicaciones terrestres, adaptable, dinámico y compatible también con los servicios de telecomunicaciones terrestres.
LEY 27.208. De la industria satelital
La Ley de la Industria satelital contiene dos enfoques , por un lado un enfoque puramente industrialista, apoyado en el desarrollo de una industria satelital nativa proyectada a mediano y largo plazo sobre la base inicial de satélites Geoestacionarios.
En este caso sin una clara vinculación con la evolución y desarrollo de los servicios de telecomunicaciones terrestres los que potencialmente deberían nutrirse de las futuras generaciones de satélites de Arsat. Es decir, una visión industrialista pura cerrada y nada evolutiva.
Otro enfoque vinculado a los servicios de telecomunicaciones no es considerado en la Ley, sin una clara visión de la evolución de los mismos que justificaran la relación entre la industria satelital y los servicios de telecomunicaciones terrestres.
Sin embargo la vinculación entre estos dos aspectos persiguió una razón válida y entendible de encontrar una sinergia entre ambos con los consecuentes resultados positivos.
Lamentablemente la falta de alineamiento entre las dos actividades, industria y servicios TICs, convierten hoy a la Ley de la industria satelital en un anacronismo.
Al marchar ambas cuestiones por distintos andariveles generan una divergencia, se convierten en una limitante, tanto para la industria satelital como para las telecomunicaciones.
La gravedad que genera desvincular la industria satelital de los servicios de telecomunicaciones trae un agravante adicional, una mala gestión en la reserva de las posiciones orbitales registradas por la República Argentina ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones para futuros satélites.
La Ley 27.208 no es hoy el instrumento que necesita el país para el desarrollo de las telecomunicaciones satelitales, es solo un anacronismo que tanto el gobierno como la oposición deben solicitar su derogación inmediata para no generar un daño permanente e irreversible al país en materia de desarrollo satelital.
“La falta de alineamiento entre la industria satelital y los servicios TIC convierte hoy a la Ley de la Industria Satelital en un anacronismo.”
El SG1, un satélite sin satélite y un proyecto sin destino
A la luz de la realidad que vive el mundo, prácticamente la era de los satélites Geoestacionarios está finalizando y todos los países dedicados a la industria satelital trabajan sobre nuevas constelaciones de satélites LEO.
Ya no hay proyectos Geoestacionarios de relevancia, solo algunos pocos casos y para aplicaciones muy específicas. La mejora tecnológica de los LEO ha superado ampliamente a los GEO y los servicios que permiten dar estas nuevas constelaciones, son multiplicadoras de la capacidad de los servicios de las telecomunicaciones terrestres.
Sin embargo Argentina continua con el desarrollo de un satélite Geoestacionario como el SG1 con fecha incierta de lanzamiento, con poco o ningún avance en su construcción y lo que es más grave aún con una demanda de servicios en regresión debido al gran impacto de los LEO.
Un Plan satelital concebido bajo la protección de la Ley 27.208, hoy inaplicable que hoy nadie entiende, ni justifica y que insumiría enormes recursos económicos que no los tenemos y que si los tuviéramos y destinaríamos a este Plan satelital se convertiría en un verdadero despilfarro.
Mirando al futuro en un Nuevo Proyecto Nacional
La Ley 27.208 y el desarrollo de la industria satelital argentina, visto en el presente y proyectado hacia el futuro ponen en evidencia que un Plan de esas características resulta inaplicable.
Estábamos ante una realidad muy diferente respecto al momento en que se sanciono la Ley, los cambios producidos en la industria satelital como en los servicios de telecomunicaciones son muy profundos y han modificado sustancialmente el escenario de las telecomunicaciones.
“Destinar recursos a este Plan Satelital se convertiría en un verdadero despilfarro.”
Una nueva visión de las Telecomunicaciones
En el mundo de los servicios TICs y de las nuevas tecnologías, la Fibra Óptica y la Banda Ancha Móvil son los protagonistas dominantes, por lo que todos los desarrollos de telecomunicaciones satelitales deberán ser compatibles y complementarios con estas tecnologías. En consecuencia las redes de telecomunicaciones espaciales, deberán ser armonizadas con las tecnologías y los servicios terrestres como se ha expresado.
El común denominador de las nuevas redes se caracteriza por la permanente demanda de mayor ancho de banda y la baja latencia, factores imprescindibles para que puedan funcionar las nuevas aplicaciones de los servicios TICs. Todo lo que se haga de acá en más deberá ser compatible con los parámetros que imponen las redes inalámbricas de 5G, IoT y las que vengan en el futuro.
Por otra parte los satélites NO GEOESTACIONARIOS, funcionan a modo de constelaciones, tal el caso de GPS, Oneweb, Starlink, Amazon LEO etc., en que los satélites conforman una red espacial interconectada con otras redes terrestres y espaciales fijas y móviles.
Desde el punto de vista de la industria satelital la fabricación de satélites NO GEOESTACIONARIOS podría ser más sencilla que la de los GEOESTACIONARIOS, y componer flotas de satélites, que pueden ir desde unos pocos a cientos o miles. Este aspecto podría tener más sentido en la producción seriada de satélites o de partes de satélites. Es decir para una fábrica nacional como INVAP resultaría mucho más conveniente fabricar muchos satélites más sencillos y en planes de muchos años de previsión industrial en lugar de pocos satélites de elevado costo y más complejos tecnológicamente en el corto plazo.
INVAP se formó principalmente en la industria de los satélites NOGEOESTACIONARIOS. De todo punto de vista la industria de los NO GEOESTACIONARIOS conviene, incluso en la fabricación y armado de partes o componentes de satélites. Esto no significa dejar de lado la industria de los satélites Geoestacionarios, por el contrario, la experiencia adquirida en satélites no geoestacionarios puede alimentar y enriquecer una industria de satélites geoestacionarios de exportación de calidad elevada y segmentada en sus capacidades.
“La ley de la Industria satelital 27.028 es un anacronismo que debe derogarse de inmediato para no ser el elemento de amparo de una política satelital destructiva”
Conclusión:
Es necesario reemplazar esta ley por un marco regulatorio más amplio que sea el marco de una verdadera política satelital argentina. Una norma que este por arriba de otras normas y que integre la enorme divergencia de organismos y acciones sectoriales que en lugar de constituir una política satelital monolítica la desintegran en una cantidad de proyectos inconsistentes y con destino incierto.
Argentina se destacó históricamente en la fabricación de satélites NO GEOESTACIONARIOS, ese fue su origen y su gran capacidad. Hay una creciente demanda de satélites NO GEOESTACIONARIOS en el mundo y en la región, hacia ahí apunta la industria satelital mundial y los servicios de telecomunicaciones.
La construcción total o parcial de satélites No Geoestacionarios para propios o terceros podría ser la nueva estrategia Argentina en materia de satélites de telecomunicaciones.,
Por otra parte las constelaciones de satélites, podrían asegurar una demanda importante de satélites completos o partes o sistemas y subsistemas, es decir producción seriada de partes y componentes. De esta forma una fábrica como INVAP podría asegurarse para el largo plazo la disponibilidad de recursos humanos y materiales que la hagan sustentable en el tiempo y un aporte invalorable para en desarrollo tecnológico y de servicios TICs para el país..
Propuestas:
• Derogar la Ley 27.028
• Reemplazar la construcción del SG1 por otro satélite o flota coherente y acorde con las necesidades del país y del mundo
• Crear un nuevo cuerpo normativo para la industria y los servicios aeroespaciales
• Crear una Agencia Espacial Argentina (AEA), como máximo organismo rector de la política aeroespacial nacional
“Es necesario reemplazar esta Ley por un marco regulatorio amplio que sustente una verdadera política satelital argentina.”










